Antonio de la Torre y un servidor

Como conocí a Antonio de la Torre

Que te parece andar por la Concha en Donosti y hablando con tu chica ves una cara que más que sonarte es como de la familia.

Sin embargo, no es un familiar, es un pedazo de actor que ha estado tanto en casa porque cada película que hace es vista de inmediato.

Le digo a Magnolia, oye, ese no es....

Y ella me sonríe y dice, sí... es, voy preparando el móvil.

Un tipo alegre, simpático y cercano. Eres muy grande Antonio. 

Dentro y sobre todo fuera de la pantalla.


Entre Karlos anda el juego

Como conocí a Carlos Sobera

Andaba por Donosti y como en otras ocasiones me alojé en el Nh Aranzazu, en "El Antiguo" cerca de Ondarreta.

Estaba en la habitación 305 y un poco tarde para mi costumbre salí sobre las 8 a desayunar.

Justo en el momento en el que cerraba la puerta, de la habitación contigua salió un hombre cuya cara conocía muy bien

- Buenos días Carlos - Le solté nada más verlo.

Arqueó la ceja como en sus actuaciones televisivas y me saludó con una gran sonrisa.

Me llamo Carlos, soy de Barcelona....etc. 

Bajamos juntos en el ascensor y hablamos de lo temas más triviales, entrando juntos al comedor.

Varias bromas después, cuando me disponía a irme, solicité al gran Carlos la foto que podéis ver.

Fue un honor y por un rato en el comedor del Aranzazu... entre Karlos andubo el juego. 


Como conocía a Federico Moccia

Como conocí a Federico Moccia

Corría el año 2015 cuando en un Sant Jordi, en la ciudad de barcelona me enteré que venía a firmar libro Federico Moccia.

No he podido dejar de leer sus libros llenos de amor, aventuras y mucha ternura. 

Es una persona muy cercana, me recibió con una gran sonrisa y fui un cardo entre la multitud de margaritas que reclamaban su atención, firma a firma, libro a libro y sonrisa a sonrisa. 

Grazie Mille Don Federico¡¡


Como conocí a Sergi López

Como conocí a Sergi López

Sergi López es un gran actor español que ha realizado muchas películas.

Me encontraba en Málaga trabajando y coincidió con que se estaba realizando el Festival de Cine español de esta preciosa ciudad andaluza.

Volviendo al hotel, vislumbré un foco en un edificio y una multitud arremolineada en la alfombra roja, teléfono o cámara en mano.

Se trataba del hotel AC donde se encontraban algunos actores esperando ser recogidos para ir al Cervantes. 

Dew entre ellos apareció Sergi López al que reconocí al instante y le solicité desde lejos que se acercara para poder tomarme una foto con él.

Encantador, me indicó que estábamos a contraluz y la foto saldría muy mal, por lo tanto nos giramos y he aquí esta hermosa foto con un gran actor.

Merci Sergi, amic¡¡


Roger Hodgson

Todo melómano ha de comenzar con alguien a quien idolatrar y a quien desea conocer por encima de todo.

En mi caso ocurrió con Supertramp, un grupo que conocí en mi adolescencia allá por la década de los 80.

Fui comprando sus discos, memorizando sus canciones y disfrutando de los conciertos, los que se oían en los cassettes claro porque en aquella época no podía ni soñar en ir a uno de sus conciertos.

Con los años, asistí a alguno de los conciertos que dieron en Barcelona, pero fue gracias a los The Logical Group que conocí al gran Roger. Infelizmente el resto de Supertramp es mucho menos asequible para mí.

Ocurrió en un concierto en el palau de Pedralbes, un verano, una noche. 

Los temas se sucedian uno detrás de otro, Roger estaba radiante, llegó el punto álgido de la noche para mí... Hide in your shell. Mi canción fetiche.

 

Después, todo ocurrió muy rápido. Acabó el concierto y me acerqué hasta el escenario, esperé a que todo el mundo se fuese y entonces los vi, era el grupo tributo a Supertramp que fui a ver al teatro de Parets del Vallés.

 

Les seguí y fui pasando por detrás de ellos, a cierta distancia, todo aquello parecía un reto  y por supuesto, lo acepté. Así que allí estaba yo, detrás de un grupo tributo pero sin ser parte de ellos.

 

Finalmente llegó el momento, entre varias personas apareció Roger, más alto de lo que imaginaba, más persona de lo que imaginaba, más ídolo que nunca.

Me acerqué, me miró... me paralicé. Balbuceé algunas palabras en mi inglés macarrónico y por fin la ansiada foto¡¡¡  CONSEGUIDO

Pero eso no fue todo. Yo llevaba una cinta de cassette del gran disco "Even in the Quiestest moments" y un rotulador indeleble. Roger se sorprendió al ver algo tan antiguo y no sabía que quería yo. Le indiqué que mi ilusión era tenerlo firmado por él y sonrió mucho, le pareció muy divertido. 

Son dos de mis tesoros más grandes de los muchos que tengo y ahora los comparto con todos vosotros.


Como conocí a Jordi Coll

No soy asíduo de la televisión, pero este año, mi pareja y yo hemos comenzado a seguir un programa de Antena 3 llamado "Tu cara me suena".

Es un programa divertido en el que famosos caracterizados, imitan a grandes o no tan grandes intérpretes de la música de todos los estilos.

 

Uno de los concursantes es Jordi Coll, un actor y cantante epañol al que he visto en diferentes papeles y todos me ha gustado mucho.

Como Suko en el musical Grease, como cura en "El secreto de puente viejo" y sobretodo como D. Luis Buñuel en "El ministerio del tiempo".

 

Iba yo de viaje a Madrid en el AVE, cuando de pronto, una cara me sonaba muchísimo, al instante lo reconocí, el gran, el mísmisismo Jordi estaba pasando junto a mí en el vagón silencio del tren.

 

Soy un mitómano como ya escribí en otro de los artículos, por lo que me puse nervioso maquinando como conseguir acercarme a él y tener esa foto para mi colección.

En otras circustancias, se la hubiese pedido en el mismo vagón, pero al ser el de silencio, no podía quebrantar las normas y por ende no podía hablarle.

 

La oportunidad se presentó sola cuando volvía de la cafetería y Jordi salía en ese momento del vagón. 

Me puse muy nervioso y enseguida saqué el móvil.

 -Hola Jordi, ¿Nos podemos hacer una foto?

 -Por supuesto - Me dijo con su sonrisa infinita.

Y aquí os dejo ese momento en forma de una orgullosa fotografía con uno de los grandes¡¡¡


Roberto Sánchez

Tras esperar una hora en el hall de la estación de Atocha, por fin anunciaban el AVE a Barcelona. 

Me fui colocando en la fila que se estaba creando en la puerta número 5. 

Normalmente las puertas para entrar al AVE de Barcelona desde Madrid son la 2, la 3 y hasta la 4, pero en esta ocasión no fue así.

Comenzamos el embarque y la fila se fue moviendo como las patas de un cienpies. 

Tras de mí, un hombre ataviado con un elegante abrigo color beige que llamó mi atención, regañaba a un indivíduo que quiso colarse por delante de los demás.

Me giré y aprové su actitud al recriminarle. 

Cuando me habló, al instante identifiqué su voz. Un poco nervioso le balbuceé...

- Eres....Eres.... - Él hombre me miró y sonrió... ¿Quién soy? me preguntó.

- Eres Roberto Sánchez, de la SER.

 

Pues sí me dijo y al instante entablamos una pequeña conversación que nos llevó hasta el vagón silencio donde cada uno ocupó su lugar. 

 

Un fantástico periodista que reconocí por su inigualable voz. 


Como conocí a Manolo Lama

Para los seguidores del fútbol, este señor es un auténtico referente. 

Recuerdo las tardes de Carrusel Deportivo que pasaba en casa, junto a mi familia, en ocasiones sin prestarle mucha atención si no radiaba mi equipo favorito pero con su inconfundible voz, rasgada, de fondo en las tardes soleadas de primavera. 

Manolo era parte de la familia, se colaba a través del tranistor tras el Hola...Hola de Pepe Domingo Castaño y nos acompañaba como uno más a todas nuestras actividades cotidianas durante 90 trepidantes minutos. 

¿Que decir cuando radiaba a la selección? El más forofo de los forofos, el más español de los españoles y aunque a mi madre no le interesa para nad los 22 personajes que persiguen un balón cada tarde de domingo, esos días de selección creo que incluso ella le hubiese hecho unas de sus maravillosas croquetas. 

Me crucé con él en Atocha, lo vi desde lejos, era él y había que abordarlo, ¿Quién se resiste a saludar a un tío tuyo o un pariente lejano? 

Como ya imaginaba, fue todo amabilidd y proximidad y aquí tenéis la foto testigo del momento. 

Gracias Manolo por tardes de sobresaltos, alegrías, goles y hasta en ocasiones... llanto¡¡¡


Como conocí a Héctor Alterio

¿Que decir de este encuentro?.

¿Sabéis cuando uno se siente totalmente pequeño al lado de un personaje?.Esto es lo que ocurrió cuando me puse al lado de mi admirado Sr. Alterio.

Desde que lo vi por primera vez en "El Hijo de la novia" junto a otro de mis admirado, Ricardo Darín, pensé que conocer a este Sr. era como conocer a un tío abuelo que viviese en Argentina y que hiciese muchos años que no viese.

Ocurrió en Zaragoza, en una de mis visitas por trabajo. En la cartelera del teatro estaba él, grande, enorme, sublime, invitándome a pasar a ver la maravillosa obra "En el estanque dorado".

Pasé y disfruté de una enorme hora del más inmenso teatro. 

A la salida, le esperé para reconocer su talento, su trabajo, su maestría. 

Le pedí humildemente si podía hacerme una fotografía y como si fuese ese tío abuelo al que esperaba ver desdpués de años, accedió encantado y saltó una tierna chispa entre ambos. 

Fue muy paciente ya que la persona que nos tenía que hacer la foto con mi móvil no era demasiado experta y él, mi admirado Héctor, rió y esperó sin ningún tipo de queja. 

Héctor, necsito que por muchos años sigas siendo mi querido tío abuelo perdido durante años en mi adorada Argentina


Como conocí a Pablo Carbonell

Estaba de pie en la barra del coche restaurant del AVE Madrid - Barcelona, una tarde calurosa.

Yo no pude creer la suerte que tenía, un ídolo, un enorme hombretón en todos los aspectos.

Me acerqué con una sonrisa. Uno cree que estos famosos siempre han de estar felices y recompensarnos con su "gracia". En este caso fue así, Pablo fue todo amabilidad.

Le pedí hacernos una foto y él, se prestó muy amablemente y así charlamos durante unos minutos, hasta que el revuelo en el vagón hizo que me fuese apartando poco a poco de un torero muy vivo¡¡¡


Como conocí a Ricardo Darín

Las oportunidades las pintan clavas dice el refrán y esa es mi táctica.

Me enteré que Ricardo Darín venía a representar una obra de teatro a Barcelona y pensé que era mi oportunidad para saludarle y por supuesto entregarle un ejemplar de Agláope.

La obra fue maravillosa, solo dos actores, una mujer, una compañera para un excelente actor.

Durante la representación olvidé mi cometido pero los nervios no sejaban que me centrase.

Se trataba de una pareja que sacaban las miserias a escena. Pasamos un buen rato y entre risas y en ocasiones algún nudo en la garganta se acabó. 

Inmediatamente salimos a la puerta y buscamos un lugar donde pudiesemos esperar a Ricardo. 

La tensión se acumulaba y ya no sabía si saltar, gritar o llorar de la emoción de poder estar frente a mi ídolo.

Cuando salió, vi de golpe al tipo que me hizo reir en "Las 9 reinas", el gran luchador en "Luna de Avellaneda" o el magnífico héroe que conocí en "El secreto de tus ojos" aunque para mí, la mejor sigue siendo "El Aura".

Salió fresco como una rosa, enseguida su cara dibujó una sonrisa y se paró justo delante de nosotros.

- Ricardo, la obra escelente. 

Gracias nos dijo con esa sonrisa sempiterna.

-Quisiera regalarte un ejemplar de mi primera novela - Reconozco que en ese momento se me quebró la voz por la emoción.

Por supuesto me dijo y ahí, mi chica no dejó de disparar el móvil.

Finalmente nos dimos la mano y reconozco que esa noche me costó mucho conciliar el sueño.


Como conocí a Jordi Cruz

Hacía años que no me enganchaba  un programa de televisión. Ocurrió con "Masterchef" de televisión española donde como todos saben hay un grupo de personas en un concurso de cocina y tres jueces que son chef profesionales.

Entre ellos está eñ gran Jordi Cruz, un tipo serio y algo cascarrabias en el programa pero muy amable y simpático  fuera de la tele. 

Iba a agarrar el AVE desde Madrid a Barcelona una tarde más, me incorporaba al vagón cuando de repente la cara del pasajero que se acercaba por el vagón me resultó gratamente conocido, era el chef que mejor me cae del concurso. 

Obviamente me acerqué a él y le pedí hacernos una foto, a lo que accedió muy amablemente. 

Se sentó cerca de mi asiento y pude ojear, de forma clandestina como comió el menú que renfe nos ofrecía y todo ello sin quejarse lo más mínimo. Todo un caballero. 

 


Como conocí a Adamo

Como conocí a Adamo

Desde mi adolescencia, admiré a este señor. Un señor con un peculiar acento francés y unas canciones con letras que llegaban al alma.

Una tarde, volviendo de Madrid, estaba sentado entre los ciudadanos que iban y venían a diferentes ciudades desde Atocha y me fijé en un señor que andaba de un lado para otro con el móvil en la oreja y que se pareía mucho a Monsieur Adamo.

Me acerqué, con un puntito de chafarderío y pude notar su acento ya que hablaba en castellano.

Cerré los ojos y efectivamente era la voz que me había acompañado durante muchos sueños cumplidos y otros incumplidos.

Dejó de hablar y no esperé más, me acerqué a el y le dije solamente una frase:

- ¿Monsieur Adamo, me puedo hacer una foto con usted?

Me miró un poco sorprendido porque alguien le hubiese reconocido y simplemente dijo un si que sonó como un silvido.

Hice una broma.... ¿Puede ser con mis manos en su cintura? haciendo referencia a una de sus míticas canciones 

- Por supuesto que no.... contestó risueño.

Nos hicimos la foto que podéis ver y esta vez sí, junto a Monsieur Adamo, se cumplió un sueño.

  


Mi querido maestro

Como conocí a Eduardo Mendoza

Sabéis que soy escritor y todos los escritores tenemos a un ejemplo el cual seguimos y de alguna forma tomamos como línea a seguir en nuestros libros.

D. Eduardo Mendoza es uno de los autores vivos más ilustres de la narrativa española. 

Personalmente lo sigo desde mi adolescencia cuando tuve la suerte de leer a El maestro en su novela "El laberinto de las aceitunas".

Fue en mi educación secundaria y a modo de libro obligado que nos impuso el gran profesor de lengua española D. Joseba Martija.

Descubrir al señor Mendoza y engancharme a su literatura fue todo uno. Desde entonces he leído y releído todo lo que va escribiendo y cada 23 de abril tengo una cita con él para hablar durante un rato mientras me firma los ejemplares que le llevo.

Estos ejemplares son buscados y rebuscados por todas las partes por donde viajo para que vea sus obras en diferentes ediciones.

Explico más cosas sobre esta amistad de Sant Jordi en Sant Jordi en el apartado de Agláope.


Como conocí a Isabel Llanos

Soy un privilegiado, lo sé. El destino juega sus cartas conmigo pero siempre me enseña un AS.

Una tarde, Magnolia y yo estábamos buscando nuevos entretenimientos para satisfacer una curiosidad innata de ambos que se multiplica cada día que pasamos juntos. Vimos que en una casa de cuentos, el nombre del lugar ya era de por sí un atractivo enganche, hacían una sesión de relatos poéticos y obviamente nos apuntamos enseguida. Eran tiemos de tener las tardes libres.

En este acto, conocimos a Ignacio Borraz, Teresa Eztévez y a Isabel.

Desde el primer verso que le oímos recital nos absorbió, sutil a la vez que gamberra, divertida a la par que profunda. Unica.

La he seguido por estas redes que van atrapando y vi que actuaba en el gran Dionisio, un espectáculo del maestro Rafael Amargo, así que tan pronto salieron las entradas, las compramos.

Anoche por fin nos volvimos a ver, ella en su templo de dioses, junto a Eros, Apolo, Afrodita y Zeus y un Dionisio malvado y atormentado. 

Fue inolvidable, volver a verte y volver a disfrutar del talento que tienes. 

Un placer amiga, ayer, hoy y siempre. 


Como conocía a Antonio Albella

Hay situaciones en la vida que son relamente curiosas y cuando menos chocante.

En la famosa década de los 80, apareció un grupo musical que rompió con todo lo que había hasta entonces. Por la forma de vestir, por el tipo de música y sobretodo por un juego que hacían en la coreografía con unos enormes abanicos. El grupo formado por cuatro muchachos se llamaba "Locomía" y causo furor en los veranos de la época.

Después de años, sin noticias del grupo pero manteniendo aquellas actuaciones en la retina y en la memoria fiestolera veraniega, aparece el grupo y en particular uno de sus intengrantes pero en un ámbito totalmente diferente.

Resulta que mi querida amiga Isabel Llanos, trabaja en una representación con la comapañía del maestro Rafael Amargo. Obviamente , en el mismo moneto que me entero compramos las entradas para ir a verla y por supuesto le solicito que quiero hacerme una foto con Rafael y al ser posible entregarle un ejemplar de Agláope.

Me comenta que no hay problema y que además en la compañía, también hay otra persona que me resultará conocida; Antonio Albella. He de reconocer que por el nombre no me resultaba nada conocido pero sí en cuanto me habló de Locomía. Tam bién me comentó que este gran actor, protagonizaba el papel de Zeus en la obra del maestro Amargo.

Le fuí siguiendo durante toda la representación y la verdad es que me impactó la fuerza como desempeñó su papel. Desgarraba desde lo alto del olimpo y quedé sobrecogido con las miradas que dirigía al público y necesitaba conocerlo y saludarlo.

He de decir que en persona es un gran personaje, un Zeus dentro y fuera del escenario y fue un auténtico placer charlar con él unos mínutos. Le di un ejemplar de Agláope y me prometió leerlo y que estaríamos en contacto, para enviarle fotos y para recibir el feedback sobre su esperada opinión sobre mi hermosa sirena.

Ha sido un auténtico honor Zeus o mejor dicho mi querido Antonio. 


Como conocí a Rafael Amargo

Como conocí a Rafael Amargo

Hay nombres que solo oirlos producen una curiosidad máxima. Es el caso del maestro Rafael Amargo. 

No he sido nunca un flamencólogo, pero en casa se escuchaba hablar de Rafael como un maestro del baile flamenco, a la altura de Antonio Gades o el gran Antonio. 
Cuando me enteré del espectáculo que se ofrecía en Barcelona y que además en este caso actuaba mi querida Isabel Llanos, no dudé en compra un par de entradas par ir a verlo junto a Magnolia.

Tras extasiarme con un mayúsculo show, a través de Isabel, pudimos pasar a la parte interior del teatro, tras el telón. Solo este hecho ya pone los pelos de punta. 

Rafael es un hombre cercano, amable y simpático. Nos escuchó y contó historias sobre sus zapatos, unas maravillas que taconean como si fueran solos...

Le pude entregar un ejemplar de Agláope y me aseguró que la leería y me daría su opinión, además le gustó mucho el nombre de mi sirena orque le recordaba la expresión "AL galope" y me gastó la broma de que se podría hacer una representación con ella. 

Orgulloso y emocionado le ontesté.... Ojalá¡¡ 

 


Como conocí a Karlos Arguiñano

¿Quién no ha querido conmocer a Karlos Arguiñano?

Tuve mucha suerte la verdad, hacía mucho tiempo que quería conocerle. Íbamos hacia Frankfort, a coger un vuelo. Lo vi pasar de refilón, fue una mirada rápida y certera. Le pregunté a Magnolia,

Oye, ¿no es Arguiñano?

Ella que ya me conoce, vino detrás con el móvil preparado. Lo perseguí por unas estanterías del Dutty Free. por fin se paró a ojear unos artículos y me acerqué a él.

¿Hola, eres Arguiñano? 

Me mira y me dice... Claro. Así que sin perder un segundo le pido hacerme una foto con él.

Es un poco arisco, pero accede y le cuento que le dejé un libro en su restaurant, me dice algo como que le dejan mil cosas y lo entiendo.... que remedio.

Magnolia también se hace una foto, en realidad somos los tres juntos. 

Se rie y nos despedimos. Le doy las gracias y pienso que quizás el Karlos Arguiñano que yo conozco y el que me gusta lleva un gorro de cocina.