Roger Hodgson

Todo melómano ha de comenzar con alguien a quien idolatrar y a quien desea conocer por encima de todo.

En mi caso ocurrió con Supertramp, un grupo que conocí en mi adolescencia allá por la década de los 80.

Fui comprando sus discos, memorizando sus canciones y disfrutando de los conciertos, los que se oían en los cassettes claro porque en aquella época no podía ni soñar en ir a uno de sus conciertos.

Con los años, asistí a alguno de los conciertos que dieron en Barcelona, pero fue gracias a los The Logical Group que conocí al gran Roger. Infelizmente el resto de Supertramp es mucho menos asequible para mí.

Ocurrió en un concierto en el palau de Pedralbes, un verano, una noche. 

Los temas se sucedian uno detrás de otro, Roger estaba radiante, llegó el punto álgido de la noche para mí... Hide in your shell. Mi canción fetiche.

 

Después, todo ocurrió muy rápido. Acabó el concierto y me acerqué hasta el escenario, esperé a que todo el mundo se fuese y entonces los vi, era el grupo tributo a Supertramp que fui a ver al teatro de Parets del Vallés.

 

Les seguí y fui pasando por detrás de ellos, a cierta distancia, todo aquello parecía un reto  y por supuesto, lo acepté. Así que allí estaba yo, detrás de un grupo tributo pero sin ser parte de ellos.

 

Finalmente llegó el momento, entre varias personas apareció Roger, más alto de lo que imaginaba, más persona de lo que imaginaba, más ídolo que nunca.

Me acerqué, me miró... me paralicé. Balbuceé algunas palabras en mi inglés macarrónico y por fin la ansiada foto¡¡¡  CONSEGUIDO

Pero eso no fue todo. Yo llevaba una cinta de cassette del gran disco "Even in the Quiestest moments" y un rotulador indeleble. Roger se sorprendió al ver algo tan antiguo y no sabía que quería yo. Le indiqué que mi ilusión era tenerlo firmado por él y sonrió mucho, le pareció muy divertido. 

Son dos de mis tesoros más grandes de los muchos que tengo y ahora los comparto con todos vosotros.


Como conocí a Jordi Coll

No soy asíduo de la televisión, pero este año, mi pareja y yo hemos comenzado a seguir un programa de Antena 3 llamado "Tu cara me suena".

Es un programa divertido en el que famosos caracterizados, imitan a grandes o no tan grandes intérpretes de la música de todos los estilos.

 

Uno de los concursantes es Jordi Coll, un actor y cantante epañol al que he visto en diferentes papeles y todos me ha gustado mucho.

Como Suko en el musical Grease, como cura en "El secreto de puente viejo" y sobretodo como D. Luis Buñuel en "El ministerio del tiempo".

 

Iba yo de viaje a Madrid en el AVE, cuando de pronto, una cara me sonaba muchísimo, al instante lo reconocí, el gran, el mísmisismo Jordi estaba pasando junto a mí en el vagón silencio del tren.

 

Soy un mitómano como ya escribí en otro de los artículos, por lo que me puse nervioso maquinando como conseguir acercarme a él y tener esa foto para mi colección.

En otras circustancias, se la hubiese pedido en el mismo vagón, pero al ser el de silencio, no podía quebrantar las normas y por ende no podía hablarle.

 

La oportunidad se presentó sola cuando volvía de la cafetería y Jordi salía en ese momento del vagón. 

Me puse muy nervioso y enseguida saqué el móvil.

 -Hola Jordi, ¿Nos podemos hacer una foto?

 -Por supuesto - Me dijo con su sonrisa infinita.

Y aquí os dejo ese momento en forma de una orgullosa fotografía con uno de los grandes¡¡¡


Roberto Sánchez

Tras esperar una hora en el hall de la estación de Atocha, por fin anunciaban el AVE a Barcelona. 

Me fui colocando en la fila que se estaba creando en la puerta número 5. 

Normalmente las puertas para entrar al AVE de Barcelona desde Madrid son la 2, la 3 y hasta la 4, pero en esta ocasión no fue así.

Comenzamos el embarque y la fila se fue moviendo como las patas de un cienpies. 

Tras de mí, un hombre ataviado con un elegante abrigo color beige que llamó mi atención, regañaba a un indivíduo que quiso colarse por delante de los demás.

Me giré y aprové su actitud al recriminarle. 

Cuando me habló, al instante identifiqué su voz. Un poco nervioso le balbuceé...

- Eres....Eres.... - Él hombre me miró y sonrió... ¿Quién soy? me preguntó.

- Eres Roberto Sánchez, de la SER.

 

Pues sí me dijo y al instante entablamos una pequeña conversación que nos llevó hasta el vagón silencio donde cada uno ocupó su lugar. 

 

Un fantástico periodista que reconocí por su inigualable voz. 


Como conocí a Manolo Lama

Para los seguidores del fútbol, este señor es un auténtico referente. 

Recuerdo las tardes de Carrusel Deportivo que pasaba en casa, junto a mi familia, en ocasiones sin prestarle mucha atención si no radiaba mi equipo favorito pero con su inconfundible voz, rasgada, de fondo en las tardes soleadas de primavera. 

Manolo era parte de la familia, se colaba a través del tranistor tras el Hola...Hola de Pepe Domingo Castaño y nos acompañaba como uno más a todas nuestras actividades cotidianas durante 90 trepidantes minutos. 

¿Que decir cuando radiaba a la selección? El más forofo de los forofos, el más español de los españoles y aunque a mi madre no le interesa para nad los 22 personajes que persiguen un balón cada tarde de domingo, esos días de selección creo que incluso ella le hubiese hecho unas de sus maravillosas croquetas. 

Me crucé con él en Atocha, lo vi desde lejos, era él y había que abordarlo, ¿Quién se resiste a saludar a un tío tuyo o un pariente lejano? 

Como ya imaginaba, fue todo amabilidd y proximidad y aquí tenéis la foto testigo del momento. 

Gracias Manolo por tardes de sobresaltos, alegrías, goles y hasta en ocasiones... llanto¡¡¡


Como conocí a Héctor Alterio

¿Que decir de este encuentro?.

¿Sabéis cuando uno se siente totalmente pequeño al lado de un personaje?.Esto es lo que ocurrió cuando me puse al lado de mi admirado Sr. Alterio.

Desde que lo vi por primera vez en "El Hijo de la novia" junto a otro de mis admirado, Ricardo Darín, pensé que conocer a este Sr. era como conocer a un tío abuelo que viviese en Argentina y que hiciese muchos años que no viese.

Ocurrió en Zaragoza, en una de mis visitas por trabajo. En la cartelera del teatro estaba él, grande, enorme, sublime, invitándome a pasar a ver la maravillosa obra "En el estanque dorado".

Pasé y disfruté de una enorme hora del más inmenso teatro. 

A la salida, le esperé para reconocer su talento, su trabajo, su maestría. 

Le pedí humildemente si podía hacerme una fotografía y como si fuese ese tío abuelo al que esperaba ver desdpués de años, accedió encantado y saltó una tierna chispa entre ambos. 

Fue muy paciente ya que la persona que nos tenía que hacer la foto con mi móvil no era demasiado experta y él, mi admirado Héctor, rió y esperó sin ningún tipo de queja. 

Héctor, necsito que por muchos años sigas siendo mi querido tío abuelo perdido durante años en mi adorada Argentina


Como conocí a Pablo Carbonell

Estaba de pie en la barra del coche restaurant del AVE Madrid - Barcelona, una tarde calurosa.

Yo no pude creer la suerte que tenía, un ídolo, un enorme hombretón en todos los aspectos.

Me acerqué con una sonrisa. Uno cree que estos famosos siempre han de estar felices y recompensarnos con su "gracia". En este caso fue así, Pablo fue todo amabilidad.

Le pedí hacernos una foto y él, se prestó muy amablemente y así charlamos durante unos minutos, hasta que el revuelo en el vagón hizo que me fuese apartando poco a poco de un torero muy vivo¡¡¡